Relación con la salud cardiovascular

Publicado en Atún ¿Qué es?

spl008160En la actualidad el estudio de las grasas en la salud cardiovascular ocupa un lugar preponderante tanto en el área médica como nutricional. Esto se debe a que múltiples investigaciones han demostrado que simples modificaciones en la dieta como el incluir AG 3 tiene un impacto positivo en numerosas enfermedades. Estas enfermedades incluyen las cardíacas, la hipertensión, el cáncer, la diabetes, la fibrosis cística, la artritis, el asma, la depresión, la esquizofrenia y el déficit de atención.

Uno de los aspectos que ha resultado fundamental, a partir de numerosos estudios en cuanto al consumo de las grasas, es que aunque la cantidad es importante pues se relaciona con las calorías que se obtienen al consumirlas, es más impactante en la salud la composición de grasas en la dieta así como la relación entre los ácidos grasos omega 3 y 6. No se debe soslayar el impacto que tiene el alto consumo de grasas en el peso corporal ya que contribuye al aumento de calorías de la dieta y se relaciona con el sobrepeso y la obesidad.

Las enfermedades cardiovasculares, es decir del corazón y del sistema de vasos sanguíneos del organismo, son la causa número uno de muerte en nuestro país, por eso es importante conocer las características de las grasas, en qué alimentos se encuentran y cuánto debemos de consumir para mantener sanos tanto el corazón como las arterias, venas y vasos sanguíneos, a través de nuestra vida.

Tanto las grasas monoinsaturadas como las poliinsaturadas, consumidas en forma adecuada y en cantidades correctas, se relacionan con la reducción de niveles perjudiciales de colesterol y además no aumentan los triglicéridos en sangre.

Los AG omega 3 una vez en nuestro organismo nos benefician porque tienen efectos antiinflamatorios, disminuyen el colesterol de baja densidad o “colesterol malo”, aquel que se deposita en las arterias y las bloquea.  Está relacionado con el desarrollo saludable de la visión y del sistema nervioso en los niños. También hay investigaciones sobre la reducción de niveles de triglicéridos en sangre y la disminución de muerte repentina debido a infartos al miocardio.
En particular, el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA), que se encuentran predominantemente en pescados grasos como el salmón, el jurel, la caballa, el atún o las sardinas, han sido relacionados con mejoras en la salud cardiovascular. El efecto parece ser el de reducir la adherencia arterial o formación de ateromas, reduciendo el riesgo de congestión que causan infartos o derrames.
De acuerdo a la Asociación Americana del Corazón (AHA), las AG omega 3 podrían tener los siguientes beneficios para el sistema cardiovascular.

    Disminuye el riesgo de arritmia cardiaca.
    Disminuye el riesgo de formación de coágulos, que conducen a infartos o derrames.
    Disminuye los niveles de triglicéridos
    Disminuye la acumulación de residuos en las arterias
    Mejora la salud y la elasticidad arterial
    Disminuye la presión arterial

Desde el año 2000, la Asociación Americana del Corazón recomienda que un persona sana debe comer al menos dos porciones de pescado (80 grs. por porción) por semana. En el año 2002, la misma organización recomendó el consumo de grasas Omega-3 para los siguientes grupos:
Personas sin historial de enfermedades coronarias: Deben comer algún tipo de pescado al menos dos veces por semana.   
Personas con un historial de enfermedades coronarias: Deben consumir por lo menos 1 gramo de EPA y DHA al día, preferiblemente de pescados grasos u otros suplementos luego de consultar con su médico.
Personas que necesitan bajar su nivel de triglicéridos: Deben consumir de 2 a 4 gramos de EPA y DHA al día en forma de suplementos (ya que estas cantidades son difíciles de obtener con tan sólo comer pescado) siempre bajo la supervisión del médico.

Relación con el sistema nervioso
Los AG omega 3 son indispensables para un adecuado desarrollo y funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso. Muchos aspectos de ubicación, ansiedad, habilidad en el aprendizaje, memoria, función retinal se ven favorecidos con el consumo de los AG omega 3.

También son precursores de compuestos hormonales como las prostaglandinas y tromboxanos, que facilitan la transmisión de mensajes en el sistema nervioso central.
En cuanto a la relación de AG omega 3 y 6, se ha encontrado que  actualmente, la dieta occidental es rica en omega 6 y baja en omega 3, esto se debe a que no se consumen suficientes alimentos ricos en omega 3. Por otro lado, el aumento de omega 6 se debe a que se usa indiscriminadamente el aceite vegetal y ha disminuido el consumo del pescado desde los años 50. Si tomamos en cuenta que la dieta de nuestros ancestros tenía una relación de 1:1 o 1:2 de omega 6:omega 3 y actualmente es de 12:1, puede explicarse el incremento en el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y otros padecimientos. Además, aunque el ser humano puede convertir el AG omega 3 ALA o alfa linolénico en EPA y DHA, esta conversión no es muy eficiente ya que hay una inhibición competitiva por parte de los AG omega 6. Así que si además el aporte de AG omega 3 no es alto y el del AG omega 6 es muy alto es muy probable que el abasto de DHA no sea el adecuado para las necesidades del cerebro.