Incluye ácido fólico en tu dieta diaria
Entre las causas frecuentes de anemia, además de la de hierro que ocupa el primer lugar, está la deficiencia de ácido fólico y en tercer lugar la de vitamina B12, por lo que es importante asegurar la ingestión de éstos durante el embarazo.
El requerimiento de ácido fólico o folatos en la mujer embarazada es de 400 microgramos al día.
Para prevenir defectos en el cierre del tubo neural es importante el consumo y el suplemento de alimentos ricos en ácido fólico. El ácido fólico se deberá consumir por lo menos dos meses antes de la concepción, y las primeras 12 semanas de embarazo de acuerdo con la prescripción del médico.
Entre las principales fuentes dietéticas de ácido fólico o folatos destacan las vísceras: el hígado y el riñón, carne de res o de ternera, huevo, verduras, en especial las de hoja verde: espinaca, berros, brócoli, coles de Bruselas, y los cereales integrales.
Hay algunos medicamentos que interfieren con la absorción o con el metabolismo del ácido fólico, sobre todo si se utilizan en forma de suplementos desde la concepción: salicilatos (aspirina), colestiramina, bicarbonato de sodio, hidróxido de aluminio (antiácidos), anticonvulsionantes, hipoglucemiantes (biguanidas), alcohol, anticonceptivo, sulfasalazina.
La deficiencia de vitamina B12 obedece en raras ocasiones a una deficiencia dietaria de la vitamina. Se encuentra en grandes cantidades en las carnes, incluyendo a los mariscos, el pescado, el pollo y el huevo y en menor cuantía en la leche y productos lácteos, por lo que las mujeres vegetarianas deben tomar un suplemento. La flora intestinal produce cantidades apreciables de vitamina B12, sin embargo el consumo de antibióticos administrados por vía oral, pueden tener efectos destructores de la flora intestinal. Ver recetas: Atún al orange, Atún en salsa de verdolagas y Soufflé de atún. La recomendación de vitamina B12 en mujer embarazada es de 2.2 micro gramos por día.