Importancia de hábitos saludables con respecto a dulces y golosinas
En la etapa escolar el niño requiere de una alimentación adecuada y variada para cubrir sus necesidades de nutrimentos. En esta edad necesita aprender a reconocer cuáles son los alimentos que apoyan su salud y cuáles no. Los padres necesitan vigilar con mucho cuidado la alimentación de los niños y guiarlos en esta etapa, para asegurar buenos hábitos desde muy pequeños.
Cierto tipo de alimentos elaborados a base de azúcar refinada no deben consumirse con frecuencia debido a su bajo valor nutritivo y alto costo; además disminuyen el apetito ocasionando que los niños dejen de comer alimentos básicos. Estos productos pueden complementar las necesidades de calorías, claro que, si son consumidos en exceso deterioran la alimentación, deforman los hábitos alimenticios, perjudican la salud y propician la carie dental.
En cuanto a las golosinas, botanas y refrescos es conveniente restringir su consumo, esto no significa eliminarlos por completo, puesto que además de ser innecesario, resulta imposible. Si se priva al niño de productos que comen sus compañeros, esos alimentos se volverán muy importantes para él y los deseará aún más. Lo mejor es que este tipo de comestibles se incluyan en su alimentación de manera ocasional, sin darles mayor importancia.
Los medios de comunicación masiva se encargan de fomentar aún más los productos que el niño posteriormente elige y que puede llegar a conformar parte de sus hábitos alimenticios. Es importante guiar al niño para que se acostumbre a hacer elecciones saludables y a utilizar bien el dinero del que dispone.
No se debe premiar al niño con dulces y golosinas cuando se porta bien, tampoco negárselos cuando se portan mal. Estas actitudes, le dan cierto valor cultural y prestigio a los dulces y golosinas que realmente no tienen. Los niños aprenden con el ejemplo, así que lo más congruente es que los padres tengan también una alimentación saludable y le den importancia a estos aspectos.
Por lo general las comidas rápidas tienden a ser pobres en calcio y vitamina A y abundantes en sodio, grasas y calorías. También se ha encontrado que su contenido de azúcar es muy elevado, mientras que el de fibra y vitamina C es escaso.
Cuando las comidas rápidas se consumen habitualmente ponen en riesgo el estado de nutrición de los niños; esto no sucede si sólo se consumen de vez en cuando. El reto es motivar a los niños para que aprendan a seleccionar una dieta recomendable aún en presencia de todo tipo de platillos.